Manos y cascos entrelazados.

soy una persona tan apasionada por estas maravillosas y generosas criaturas, que quiero transmitir todas las cosas impresionantes que he aprendido de ellas. Lo principal que he aprendido es que con los caballos no hay reglas, ni fórmulas. Los caballos siempre nos ofrecen lo que nuestra alma necesita.

Todos nostotros pasamos momentos en los que nos parece que hemos perdido el norte, estar con caballos puede convertir la oscuridad en luz.

La generosidad es lo que hace que nuestro encuentro con el caballo sea tan poderoso, y una vez que nuestros corazones y mentes están abiertos habrá incontables oportunidades para que la curación mutua tenga lugar. Las cosas más significativas que podemos aprender de los caballos no pueden verse, olerse, tocarse ni cuestionarse, solo pueden sentirse en el corazón.

Los caballos en manada y humanos en familia o grupo de amigos. 
Los caballos están en su salsa cuando se hallan en manada. Cuando experimentamos la energía de ayuda de los grupos sociales, eso se convierte en una conexión sanadora. En el mundo actual los seres humanos se han aislado con familias o grupos de amigos (nuestra manada) y se han fragmentado. La sensación de tranquilidad se ha convertido en un arte perdido, en especial espiritualmente, y las personas sienten la necesidad de encajar en algún sitio. Para muchos los caballos pueden ayudarles a integrarse en la sociedad ofreciéndoles oportunidades de participar en grupos de interés común. Los caballos aislados de sus manadas se deprimen  se vuelven resentidos, de la misma manera que nos sucede a nosotros cuando tenemos un deseo no satisfecho de pertenecer a un grupo social.
Carmen Trujillo Gambero y Andrea Alesanco 1B