Dracma presenta: ¿Has dormido bien?


“Cuando mañana vaya a su casa me perdonará. Yo sé que sí. Ya verás, haré lo siguiente:
Primero me despertaré, como todos los días entre las 6:37 y 6:59, e iré a despertar a mis perros Penguin y Marvin, a mi perra Kitty-ty, a mi gato Starving, a mi loro Lewis, a mi camaleón Blody y a mi koala Lilly. Luego bailaremos todos el baile de los buenos días, y les pondré el desayuno mientras yo espero a que sean las 7:23, que es cuando el vecino de arriba a la derecha y luego otra vez a la derecha ha terminado de ducharse y puedo usar el agua caliente (tenemos problemas con la caldera del edificio).

Cuando me haya duchado me pondré el vestido especial de los martes y los calcetines de los jueves y saldré a la calle. Cuando salga encontraré justo en la puerta a la Sra. Peach que intentará venderme…mañana es viernes, por lo que tocarán los micrófonos voladores, pues eso, intentará venderme micrófonos voladores, y mañana le compraré uno. Pobre Sra. Peach…¿te he contado alguna vez su historia? Bueno, si quieres otro día te la cuento. Pues bueno, lo que te decía, cuando haya comprado los micrófonos voladores tengo que dirigirme directamente a su casa para que me perdone, y para ello tendré que pasar por la calle Los amarillos, luego girar a la izquierda hasta la Avenida Cápsula del Tiempo y de allí caminar recto durante 26 minutos hasta donde está la tienda de cacerolas, que es donde está la boca de metro más cercana. Allí tendré que coger primero la línea azul, después la roja, luego la morada, más tarde la grisácea-anaranjada y por último la blanca, donde tendré que bajarme en la parada del Gatillo. ¿Sabes qué? Las vecinas de abajo me han dicho que en la parada del Gatillo hay una epidemia de sarna, así que espero que no me pase nada.

Bueno, cuando llegue a la parada del Gatillo solo me quedará unirme a la conga que estarán haciendo los estudiantes de 3º de Bellas Artes después de toda la noche de fiesta y entonces cuando lleguemos a donde una serpiente de cascabel tiene su casa, justo al lado, está la muralla que divide la ciudad. En la parte sur están las personas olvidadizas y en la parte norte están las desmemoriadas. Lo que haré será traspasar la muralla en una tabla de surf, y ya solo me quedará seguir los cables del teléfono hasta donde vea una casa muy pequeña y me pondré delante de su puerta, verde y redonda, y cuando la abra, le diré:
¡MAGIA!”

Si no lo entiendes no es porque yo esté loca, es porque no has dormido bien.

By C.F.