En Abril, aguas mil

Dice el refrán que el invierno no ha pasado mientras abril no es terminado .El cuarto mes del año se identifica con la inestabilidad atmosférica y con las lluvias. Por eso en muchas zonas se denomina abrilada, no sin cierto matiz peyorativo, al tiempo propio del mes de abril, en el que alternan momentos de sol y de lluvias. Muy frecuentes en los abriles lluviosos son las aguarradas o aguarradillas, lluvias que duran poco. Y en otras zonas se les llaman chaparrada, chaparrón, champlazo o charpazo.

Muchas veces la diferencia está en la intensidad de la lluvia y/o en la duración. En un chaparrón o una chaparrada , la intensidad es fuerte y la duración corta . Un chaparrón fuerte es una barrumbada, una goterada o un borrascazo.

Cuando la duración es corta y la intensidad regular, se recurre al término algarazo. Si es leve, dura poco y además va mezclada con viento, burrifero o razada. Un golpe repentino de lluvia con viento fuerte es un turbiazo o un turbión. Cuando la lluvia es de poca importancia y sin sol se habla de borrasco, y de aguasol si sale el sol.

Llover torrencialmente es diluviar, pero en otras zonas andaluviar; llover con fuerza, chaparrear o, metafóricamente, atizar; llover a cántaros, jarrear; llover ligeramente cuando el tiempo está húmedo y muy nublado, barbazar, barbuzar o barciar; caer lluvia muy fina y fría, chuciar o llover en bernizo. Esa lluvia fina y constante que parece que no moja, pero que finalmente empapa, recibe nombres diferentes según las zonas.

ABRIL AGUAS MIL