Pacientes son tratados en sillones en las urgencias del Clínico por falta de camas

La saturación en las urgencias de los dos hospitales públicos de la capital se ha convertido en algo habitual. Ayer les tocó el turno a las del Clínico Universitario, según denunció el Sindicato de Enfermería (Satse). Así, dijo que hay pacientes que reciben tratamiento en sillones por la falta de camas para ser ingresados. Como ejemplo puso el de un hombre de 64 años que llegó a urgencias el domingo con una insuficiencia cardiaca. «Aun estando a cargo de cardiología, sigue esperando una cama sentado en un sillón», aseguró el Satse.

La situación de sobrecarga asistencial de urgencias se relaciona con la escasez de camas. Ese hecho hace que los pacientes aguarden más tiempo del que deberían en el área de observación. Esas demoras superan con frecuencia las 24 horas. Mientras que pasan a planta, «los enfermos están en dependencias habilitadas para estancias cortas, que no cuentan con el confort, calidez e intimidad que si tendrían en cualquier habitación de una planta. Los usuarios permanecen, incluso, sentados en sillones durante días, a pesar de su situación clínica», criticó el Sindicato de Enfermería.

A juicio de sindicato, «se están permitiendo actuaciones irresponsables y desorganizadas que ponen en riesgo la salud y la seguridad de los usuarios y de los profesionales del centro, al no tener habilitadas todas las camas existentes y contar con la plantilla adecuada para hacer frente a la demanda de la población».

En este caso mi opinión es bastante mala, porque lo que están haciendo está fatal, están jugando con lo más importante de la persona que es la salud.

Yo pienso que deberían contratar más enfermeros/as para atender a las personas que no se encuentran bien o tienen alguna enfermedad, porque lo que no pueden hacer es lo que han hecho, tener a un hombre 24 horas y atendiéndolo en un sillón, vaya vergüenza.

También me parece bien que vayan a juicio porque si salen ganador, tendrán que adaptar el hospital como es debido, a mí no me gustaría que me trataran así.

Pablo Gómez Gallego 3ºA